Enlazando este artículo con el anterior, dedicaremos hoy estas líneas a comentar la incursión en los videojuegos de otro destacado subgénero del cine de acción: el cine de guantazos, de mamporros, de palos o de cualquier otro símil.
Todo lo que se comentó en la anterior entrada sobre la figura del justiciero y sus motivos para actuar de tan severa forma con sus enemigos, es válida igualmente para estos otros justicieros, sólo que ahora se sustituye el armamento pesado por los simples puños del protagonista. Destacados expertos en el buen hacer de este cine son dos actores se han dado a conocer al gran público un poquito más tarde que Stallone y Chuache. Nos referimos por supuesto a Jean-Claude Van Damme y a Steven Seagal, dos auténticas eminencias a la hora de impartir cultura sobre crujimientos varios de dedos y golpes inventados, siempre movidos por el afán de hacer justicia en el mundo, como ya se comentó antes.
Se trata, si cabe, de un género aún más heroico que el anterior, teniendo en cuenta lo meritorio que supone conseguir los mismos objetivos sin apenas ayuda de armas de fuego. Además aquí no reina la confusión de las guerras de Vietnam, normalmente suele ser algún mafioso el que va a por ti y no para de enviarte a distintos matones que debes ir derrotando. No sólo eso, sino que el colofón final suele ser que encima vas y te metes en la mansión del jefe para acabar con él y con todos sus súbditos.
Puesto que por desgracia no existen juegos para Spectrum protagonizados por Van Damme o Seagal, aprovecharemos esta especie de continuación del anterior artículo para elegir como juego de hoy a uno protagonizado por el propio Chuache, sí, así de increíble, el gran Arnold se mueve en todo tipo de ambientes.
Este relativamente poco conocido beat-em-up de Speccy es la adaptación para 8 bits de la película con el mismo título que el propio juego, de hecho seguro que os suena.
Red Heat, o “Danko: Calor Rojo” como la hemos conocido aquí en España al traducirse la película, es un juego de mamporros en toda regla, con algún elemento original, aunque en líneas generales se trata de un juego bastante normalito. Lo he elegido por ser poco conocido en comparación a otros juegos de este estilo y porque como bien sabéis en este blog analizo juegos que poseo originales y que he disfrutado durante el transcurso de los años en mi Spectrum, así que el intento merece la pena. Aquí va el análisis habitual:
SONIDO
Desde luego la música del menú principal incita a dar tortazos a todo ser caminante. Es increíble cómo suena en el Spectrum semejante melodía, no tiene desperdicio. Si te lo planteas desde el punto de vista de que vas a salir a dar palos resulta hasta cómico, parece que te estén motivando. No hay música durante el transcurso de las fases, no hubiera estado mal algo suave para crear un poco de ambientillo. Los efectos sonoros escasean, pero los que hay no están nada mal.
GRÁFICOS
Lo más destacado del juego, sin duda. El nivel de detalle es realmente bueno y se puede apreciar que nuestro amiguete Chuache ha sido perfectamente representado en nuestro Spectrum. Resulta gracioso que hayan elegido símbolos soviéticos para representar las vidas. Todo se desarrolla en scroll horizontal, y hay una cosa a destacar que es que en una parte del juego el scroll se desplaza de derecha a izquierda (es decir el nivel avanza hacia la izquierda), justo al contrario de lo que siempre ha solido ocurrir en juegos así.
DIFICULTAD
Red Heat resulta bastante complicado de terminar. Va a ser necesario pillarle muy bien el truco al juego para poder acabarlo, ya que los niveles que hay, aunque son pocos, pueden llegar a convertirse a veces en insuperables. Hoy en día si echamos unas partidas por gusto resulta algo fastisdioso, pero hace 15 años cuando tenías que estar un mes destripando ese único juego novedoso que tenías… se agradecía bastante. De todos modos y como siempre, en ésto hay muchas opiniones distintas. A mí personalmente me parece adecuada esta dificultad.
JUGABILIDAD
Lo cierto es que en este apartado el juego pasa sin pena ni gloria. No hay posibilidad alguna de mover a Chuache de forma vertical, y el propio escenario es el que va avanzando. De todas maneras, la respuesta del personaje es bastante aceptable y el juego es suficientemente jugable, aunque no es desde luego lo mejor que se ha visto. Correcto sin más.
La reflexión que deja este Red Heat sobre la mesa es bastante clara. Nuevamente hablamos de Ocean y de 1989 y lo que queda confirmado es que Ocean podía sacar al mercado juegos con mayor o menor jugabilidad y con argumento más o menos innovador, pero desde luego a nivel gráfico y sonoro no iban a fallar nunca. Invertir tus ahorrillos en un juego de esta marca era garantía de buenas horas de diversión ante el monitor, aunque no todos los juegos podían ser obras maestras, en eso estamos todos de acuerdo. Sin embargo, juegos como éste y como muchos más que salieron bajo el mismo sello, acababan convirtiéndose en ese juego salvador que te aportaba variedad cuando ya estabas cansado de juegos “mejores” y llevabas algún tiempo sin cargarlo.
Puntuación final: 65%


Escrito por slobulus 









