Carreras de “bestiolillas” : Supertrux

Abril 16, 2007

Todos hemos sido atraídos alguna vez por la portada de un juego. En realidad, lo raro es que no haya sido más de una. En mi caso al menos ha ocurrido numerosas ocasiones, potenciado por el hecho de haber comprado muchos juegos siendo un enano. A veces, en los estantes rotatorios de metal de hace años, no era posible ver la contraportada del juego, lo cual impedía ver el breve resumen sobre el argumento y el pantallazo de rigor. En estas situaciones la portada del cassette invitaba a imaginar cómo de maravillosa y adictiva podía ser la cinta que se refugiaba tras el precinto. En el juego que hoy nos ocupa fue un “portadazo” a primera vista, sin ninguna duda. Siendo pequeño era un auténtico aficionado a todo lo que tuviese ruedas. En especial, los camiones de todo tipo eran mi vehículo favorito para contemplar. Me asombraba lo grandes que eran y cuando un trailer tenía 18 o 20 ruedas eso era un acontecimiento digno de contar. A veces pasaba tardes con mi abuelo sentado en unos bancos que se encontraban cerca de la carretera para ver pasar coches y camiones mientras comíamos pipas. Qué tiempos.

El nombre que le daba a los camiones era “bestiolillas”, supongo que porque realmente parecían monstruos o bestias a mi lado. Un día, al salir de clase al mediodía, me pasé con un amigo por un bazar en el que vendían material videojueguil variado, incluido por supuesto material Spectrumero en uno de esos estantes arriba mencionados. Al ver una portada de “bestiolillas” en un cassette para Spectrum, no dudé en recordar ese juego para el domingo, día en el que algunas veces mi padre o alguno de mis tíos me obsequiaban con el regalo de una cinta. Estuve bastante preocupado desde mitad de semana, puesto que temía que alguien comprase el juego. Hablando claro, recuerdo que estaba cagao de miedo, pero supongo que el espíritu de Sir Clive se alió conmigo y hubo suerte. Al llegar ese domingo, allí estaba reluciente con su plastiquillo del precinto el amigo Supertrux. No he podido encontrar la carátula de Erbe Software con la que se publicó el juego en España, pero la parte delantera traía la misma foto de los camiones:

supertrux.jpg

 

Tras tener el juego entre mis manos y antes de desprecintarlo, busqué rápidamente la contraportada para ver qué ponía:

“Nueve ciudades europeas luchan por conseguir el Supertrux Trophy, la carrera de camiones más codiciada. Sólo los conductores más duros y habilidosos podrán sobrevivir al peligroso viaje de ciudad en ciudad. Necesitarás una conducción precisa, reacciones de relámpago y la cabeza muy clara para seguir entero. ¡Escoge tu ruta cuidadosamente!”.

El breve texto me emocionó aún más. Qué buena pinta tenía la cosa. Y de que forma se confirmó luego al verlo cargado en mi +2A.

El juego va de lo mismo de siempre en este tipo de arcades, es decir, superar las distintas fases dentro de un límite de tiempo. En este título partimos de una fase inicial y a partir de ahí siempre hemos de elegir a final de fase qué ruta elegimos de una bifurcación que se nos presenta. Cada camino nos llevará a una ciudad determinada con sus dificultades pertinentes. Un argumento nada innovador pero muy efectivo siempre que el juego esté bien realizado.

supertrux.gif

Vamos con el análisis del juego.

SONIDO

La música del menú principal es realmente pegadiza y desde luego te prepara emocionalmente para lo que te espera en las carreteras europeas. Los efectos sonoros del juego cumplen de sobra su función: el semáforo dando la salida, el constante ruido del motor de nuestro camión, el estruendo de los trompazos, los resbalones al pisar manchas de aceite, … Muy aceptable todo en conjunto.

GRÁFICOS

Uno de los puntos fuertes del juego. El efecto de scroll en los cambios de rasante está muy trabajado y da una sensación fantástica al jugador. El nivel de detalle de los camiones, árboles, vallas y demás elementos en pantalla (aceite, neumáticos, rocas, vallas de obras, etc) está bien definido y representado. Asimismo, los monumentos que decoran las carreteras de ciertas ciudades resultan apropiados.

DIFICULTAD

El juego es maratoneable, es decir, que puede completarse todas las veces seguidas que se quiera o, en este caso, que se pueda, porque el juego no es precisamente sencillo. Tampoco es el juego más difícil de carreras que se haya visto, pero completar las últimas fases resulta a veces complicado debido a la numerosa cantidad de obstáculos sobre el asfalto y ya no digamos darle unas cuantas vueltas al juego. Creo que la dificultad es media-alta, un nivel muy apropiado a mi entender.

JUGABILIDAD

El camión se maneja perfectamente y adelantar es también bastante factible. En algunos momentos determinados el juego se ralentiza un pelín, pero nada que entorpezca la acción. Puede resultar complicado tomar el manejo para adelantar en zonas con pancartas publicitarias cercanas a la carretera, pero no es nada que no pueda conseguirse con práctica.

 

En resumen, se trata de un juego muy entretenido y con un componente de adicción muy interesante. El hecho de que sea maratoneable le añade un ingrediente diabólico puesto que lo convierte en un título muy apropiado para la competición. Más allá de eso, le da una gran durabilidad y eso hace años era importante para todos los que comprábamos juegos originales. Un buen juego en definitiva.

 

Puntuación final: 82%

 

 

 

 

 

 

 

 


El inicio de los tiempos: Battle Ships

Abril 1, 2007

Nunca olvidaré el día de Reyes de 1989. Tenía 4 años y medio y me vi en un escenario increíble: estaba a punto de abrir un paquete que hacía tanto bulto como yo. Lo que había en su interior no podía imaginarlo, puesto que a pesar de que había visto anuncios en la tele del Spectrum, no creía posible que mis padres me regalasen eso. Pero así fue. No recuerdo si empecé a dar saltos hasta el techo de alegría o si me quedé inmovilizado ante tal sorpresa, pero lo que si recuerdo perfectamente es que en ese momento quise probar el ordenador, pero me tuve que fastidiar porque no fuimos capaces de sintonizarlo y empezar a teclear hasta el día siguiente, en el cual un vecino nuestro que entendía del tema vino a casa a echarnos una mano.

El pack que me fue regalado venía con pistola óptica y 6 juegos de Mastertronic (de los cuales hablaremos largo y tendido otro día), pero hoy lo más justo es cederle el protagonismo de la primera entrada a un juego que descubrí una mañana de sábado algunos meses después de tener el ZX…

Yo no tenía especial interés en un principio por el ordenador, puesto que por algún motivo los juegos de pistola inicialmente no me llamaron demasiado la atención. Pero ocurrió que un sábado, al levantarme e ir a la habitación en la que estaba instalado el Spectrum, descubrí justo al lado del televisor 3 cintas que jamás olvidaré. Dos de ellas eran de la legendaria Investrónica, eran el “Comecocos” (“Gobbleman”) y una cinta en la que venían “Las 4 en raya” por una cara y “Rescate del Tesoro” en la otra. Mi padre se dedicaba a jugar por las noches a esos dos juegos, especialmente al Comecocos, juego en el que recuerdo haberle visto jugar durante 2 horas seguidas sin que le matasen hace 15 años. Era un auténtico maestro de esos laberintos de bolitas. Ahora no creo que durase tanto por la falta de práctica, aunque supongo que ese instinto de zamparse fantasmas aún sigue vivo en su interior.

gobblemancomecocosinvestronica.png

cuatroenrayarescatedeltesorolas.jpg

No sabía de dónde habían salido esas cintas de cassette, aunque ya me veía venir grandes momentos de diversión. Al coger la última cinta fue cuando todo cambió.

“¿Has jugado alguna vez a los barcos? … Pues olvídate… Jugar a los barcos con Battleships es como pilotar un Ferrari después de montar en bici… Otro mundo”.

Esa era la contraportada del Battle Ships de Elite, el juego que sin duda alguna supuso el inicio de mi vida spectrumera. La verdad es que no podían haberme dado en la fibra sensible de mejor manera. Además de ser una presentación atrayente, siendo un crío ya me gustaba ver a Senna y compañía al mando de sus potentes bólidos, con lo cual había entendido a la perfección la comparación establecida en esas breves líneas y el gusanillo despertado en mi interior sólo se saciaría probando ese juego.

Al abrir el cassette pude contemplar las instrucciones y vi el mítico LOAD”" como indicación para cargar el juego. De todas formas no sabía qué significaba eso, pues el sistema operativo de mi +2A daba acceso desde el menú principal a varias opciones. Sin embargo, mi padre cargaba todos los juegos sin escribir nada, directamente desde el Cargador. Así que me “metí” en esa opción y empecé a cargar el juego. Mientras tanto pude leer la historia del juego en las instrucciones:

“El frío aire de la mañana hiela tus huesos, cuando tú, como Almirante de la Marina de tu país, miras desde el puente el manto de niebla que cubre el océano. <<¿Dónde están?>> te preguntas dándote cuenta de que tú solo debes hundir y destruir la flota enemiga antes de que localicen la tuya.
¿Tienes coraje para hacer frente al supremo desafío naval y traer la victoria a tu país?”

Me gustaría mencionar aquí el arte que tenían los hacedores de instrucciones. Para un enano como era yo por aquellos tiempos, esas introducciones constituían mundos por los que divagar e imaginar sin límites. El tiempo que duraba la carga constituyó siempre para mí un ritual necesario, para poder leer mientras las instrucciones del juego y enterarme de todo.

Tras algunos minutos de carga apareció ante mis ojos un menú legendario:

big_battleships.gif

Tardé algunos minutos en conseguir iniciar la partida, puesto que tuve que ir probando las teclas una a una a ver con qué movimiento respondían :D (eran configurables, pero eso lo descubrí mucho más adelante). Al final, pude empezar a disfrutar de la acción.

Ahora, el análisis.

SONIDO

Los efectos sonoros son estupendos: explosiones, aviones sobrevolándonos, … El juego carece por completo de música, ya sea en el menú o durante el transcurso del mismo. Creo que ésto es un acierto total, puesto que le da al juego la seriedad requerida. ¿Estamos en guerra no? El silencio forma parte del juego de manera decisiva para crear ambiente.

GRÁFICOS

El mapa del juego está muy clarito y el escenario de batalla muy bien representado. Las explosiones están bien conseguidas, los aviones enemigos nos bombardean y el desplazamiento por el mapa del enemigo es muy suave.

DIFICULTAD

No se trata de un juego de pasar pantallas ni nada por el estilo. El ordenador tiene una potencia media, y normalmente se le puede ganar, aunque el factor suerte es lo primordial (si te tocan 4 barcos en una tirada ya me contarás…) . No es un juego nada difícil y no tiene por qué serlo, lo verdaderamente importante viene ahora.

JUGABILIDAD

La jugabilidad/durabilidad de éste juego es elevadísima, teniendo en cuenta la opción de 2 jugadores. Pero no acaba ahí la cosa. En el modo “MULTI PLAY” pueden participar todos los jugadores que se quieran, con la regla de “el rey de la pista”, o en este caso mejor “el rey del tablero”. El ordenador va guardando en memoria las puntuaciones de cada victoria de cada jugador, con un curioso sistema: a final de partida el vencedor suma tantos puntos como cuadros en blanco de su enemigo le han quedado, es decir, que cuanto antes lo fundas y menos mapa gastes, más puntos. Aún recuerdo un cumpleaños que celebré de pequeño y en el que unos 10 niños hicimos un torneo con esta opción de juego. Sencillamente genial.

Resumiendo, este es un juego demasiado especial para mí, aunque reconozco que es bastante bueno y muy entretenido incluso valorándolo objetivamente. Se puede jugar ahora mismo a él a pesar del tiempo transcurrido y si puede ser contra un amigo mejor que mejor, más diversión.

Puntuación final: 85%