A tiro limpio

A lo largo de los años, la evolución del cine ha ampliado infinitamente sus abundantes subgéneros, dando lugar en ocasiones a películas de difícil encasillamiento. Dejando ésto a un lado, es obvio que ciertos temas se han repetido hasta la saciedad, en la mayoría de casos para dar lugar a producciones de carácter muy comercial. Uno de los géneros por excelencia del cine estadounidense es sin duda el cine de acción. Dentro del mismo, se desarrolló en la década de los 80 un subgénero muy recurrido por los directores, y que dio lugar a multitud de películas que proporcionaron millones y millones de ganancias y que además sirvieron para encumbrar a dos actores como leyendas vivientes del cine: Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger.

Éste subgénero se nutría ampliamente de las persecuciones, las venganzas (por secuestro de algún querido, o por asesinato del mismo o por simple justicia), y muy en especial los tiroteos. Quién podrá olvidar al personaje de John Rambo, no tanto en Acorralado que es una gran película con más argumento y carga dramática, sino en Rambo 2, con esa sesión intensiva de metralleta y bazooka. O qué decir de una de las películas más exageradas que se recuerdan, Commando, en la cual se cultiva el buen arte de demostrar cómo nuestro amigo “Chuache” acaba con 500 tíos sin grandes apuros.

Ésto por supuesto no pasó desapercibido para los creadores de videojuegos, que sacaron una buena tacada de títulos al mercado con la espectacular y desafiante temática de “uno contra todos”. La evolución de este nuevo género jueguil desembocaría algo más tarde en los Shoot-em-ups en primera persona que en su día revolucionaron los ordenadores personales con innovadora tecnología 3D y que actualmente reinan en Internet en lo referente a juegos multijugador on-line.

El título que hoy nos ocupa no necesita demasiada presentación. Es la secuela de un juego que necesitaría menos presentación aún, el legendario Operation Wolf, ese auténtico fundidor de dinero adolescente que invadió los salones recreativos de medio mundo a finales de los 80. Por suerte a mí me pillaba demasiado pequeño como para gastar monedas de 5 duros, pero sin duda que sufrí en mis carnes el vicio de la saga en mi querido Spectrum.

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Así pues, ya están hechas las presentaciones con este gran Operation Thunderbolt. Siempre me gustó más que la primera parte, quizá porque en Spectrum era bastante mejor técnicamente esta continuación y a decir verdad siempre lo jugué más, era más largo y me gustaba más la historia. Para gustos ya se sabe, aunque en este caso concreto no es fácil decantarse.

SONIDO

La melodía del menú es fantástica y todos los efectos sonoros del juego también lo son. Todo está muy conseguido y me parece acertada y lógica la decisión de no poner música durante el transcurso de las fases (al igual que en Operation Wolf). Se supone que ésto es una guerra y ahí no se oye ninguna melodía, así que bien hecho.

GRÁFICOS

Si el apartado sonoro es fantástico, los gráficos no se quedan atrás. El nivel de definición está muy logrado y la fluidez es muy buena para lo sobrecargada que llega a estar la pantalla por momentos. Muchos objetos, muchos edificios, muchos enemigos, … En fin, una gran cantidad de distintos diseños y todos ellos representados como debe ser, con precisión.

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DIFICULTAD

Un aspecto también destacado del juego es su dificultad, bastante alta a pesar de que aparecen con frecuencia botellas y kits de medicina para hacernos recuperar vida. Pasar los 8 niveles del juego de una tacada no es tarea fácil y requiere mucho dominio técnico, algo de suerte y, a ser posible, haber visto antes alguna película de Rambo o Chuache para estar llenos de ira. Si alguno de los 3 requisitos falla, va a ser un juego duro de pelar :D

JUGABILIDAD

La jugabilidad no es en este caso algo demasiado valorable puesto que las cosas van sucediendo en pantalla, es decir, nosotros no movemos al personaje, sino la mirilla. Dicho ésto, lo único valorable es la capacidad de respuesta de la mirilla, tanto en desplazamiento como en disparo y es muy correcta. El juego no se ralentiza demasiado para todo lo que hay a veces en escena, así que no creo que pueda reprocharse nada.

Operation Thunderbolt es un juego muy logrado en todos sus apartados y resulta lo suficientemente interesante como para proporcionar notables ratos de gloria intentando convertirnos en justicieros de película. Lo cierto es que Ocean volvió a brindar en esta ocasión un resultado final con poco que objetar, algo que por ese año (1989) se había convertido ya en algo habitual por parte de la compañía, posiblemente la que mejores juegos a nivel técnico ofreció a los Spectrumeros a lo largo de aquellos años inolvidables.

 

Puntuación final: 85%

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